Húsares alados (llamados así por una especie de alas de 1 metro aprox. de longitud, que llevaban en la espalda) lituano-polacos se enfrentaron con el ejército de Gustavo II Adolfo de Suecia. También salvó a Viena del asedio de los turcos en 1683. Los austríacos recurrieron asimismo a los húsares húngaros. Federico el Grande hizo mucho uso de los húsares en la Guerra de Sucesión Austriaca. Los ingleses emplearon húsares que provenían de Hesse (Alemania) durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.
En sus primeros tiempos, el equipo del húsar constaba de un sable de caballería, una lanza y una armadura ligera. Su principal forma de ataque consistía en una carga compacta a la lanza contra tropas de infantería. Fueron empleados igualmente para misiones de reconocimiento y para efectuar incursiones de aprovisionamiento para el ejército en marcha. En el combate su función consistía en hostigar al enemigo, apoderarse de baterías de artillería o perseguir a las tropas en retirada.
Con tiempo, se convirtieron en tropas de élite, luciendo un vistoso uniforme. Su armamento dejó de ser la lanza, para ser sustituido por una carabina ligera y pistolas; el sable fue conservado, y es un elemento característico del húsar cuando ha descendido del caballo. Cuelga, en efecto, llegando hasta muy abajo por detrás de las piernas, y las correas que lo sostienen se encargan también de matener el portapliegos, un pequeño zurrón liso adornado con el emblema del regimiento.
Más tarde los húsares fueron readaptados a unidades de honor o a unidades acorazadas. Hoy, los ejércitos francés, británico y belga conservan dichas unidades en sus fuerzas blindadas.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario